San Norberto,
tú, que como los verdaderos atletas
dejaste toda carga inútil
para correr con constancia
la carrera que tenemos por delante.
Ayúdanos a abandonar nuestras comodidades
y el lastre del pecado,
para sembrar la paz.
Enséñanos a levantar la mirada
hacia el modelo perfecto de nuestra Fe, Jesús,
y que de esta manera
estemos siempre preparados para toda obra buena.
¡Oh, gran Norberto!,
ayúdanos junto a María
a no abandonar jamás la oración y la alabanza
a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
AMEN
¡San Norberto, ruega por nosotros!